lunes, 11 de mayo de 2009

Cuba no pertenece a un club democrático

Por Mary Anastasia O'Grady / Fuente: elcato.org

La Organización de Estados Americanos asegura ser "el principal foro multilateral de la región para el fortalecimiento de la democracia, la promoción de los derechos humanos y la lucha contra problemas compartidos como la pobreza, el terrorismo, las drogas y la corrupción".
Ahora, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, quiere que el grupo sume otro objetivo a la lista: legitimar la dictadura cubana aceptando a la isla en la organización.
Cómo tiene intención de hacerlo y por qué es algo de lo que hablaré en un momento. Pero primero, recordemos cómo Cuba fue expulsada de la OEA. Contrariamente a lo que dice Insulza, Cuba no ha cambiado desde su expulsión en 1962, y renovar su membresía ahora minará la credibilidad de la OEA. También será un golpe en el estómago para los disidentes de la isla que, según el Consejo de Relatores de Derechos Humanos en Cuba, están siendo agredidos a diario por los secuaces de Raúl Castro.
Los disidentes tampoco podrían estar descontentos con la noticia de que el gobierno de Barack Obama ha estado manteniendo reuniones con el régimen para ver si éste puede, según un funcionario citado por The New York Times, mantener "una relación seria, civilizada y abierta" con los propietarios de las plantaciones esclavistas de Cuba. Aún así, Tom Shannon, subsecretario del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental sugiere que, al menos en la OEA, Estados Unidos tiene planeado apoyar al sufrido pueblo cubano. "Permitir que Cuba no se ciña a los estándares de democracia y derechos humanos sería malo para la OEA y malo para Cuba", dice.
Desde su fundación en 1948, la OEA ha profesado la creencia de que la "misión histórica de América es ofrecer al hombre una tierra de libertad y un ámbito favorable para el desarrollo de su personalidad y la realización de sus justas aspiraciones".
El régimen cubano se ha enfrentado a estos ideales y en enero de 1962 la OEA lo expulsó, declarando que "la adherencia de cualquier miembro de la Organización de Estados Americanos al Marxismo-Leninismo es incompatible con el sistema Interamericano y el alineamiento de este tipo de gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y la solidaridad del hemisferio".
En otras palabras, debido a que el gobierno de Castro ha asesinado y encarcelado a disidentes, eliminado las elecciones libres y las libertades civiles y económicas, y se ha aliado con el comunismo, Cuba fue considerada no apta para ser miembro de la OEA.
El 11 de septiembre de 2001, la OEA fortaleció su compromiso con la democracia y las elecciones libres adoptando la Carta Democrática Interamericana.Todos los miembros de la OEA firmaron la carta, señalando que la libertad política y, en menor medida, la libertad económica podrían finalmente estar echando raíces en la región. Pero Cuba todavía apoyaba la violencia y el terror en la región. Aún peor, uno de los discípulos de Fidel Castro, Hugo Chávez, había ganado las elecciones presidenciales en Venezuela y estaba militarizando el gobierno. En los próximos siete años, desmantelaría poco a poco los derechos económicos y civiles, y usaría su riqueza petrolera para propagar la revolución bolivariana en Latinoamérica.
También ha comprado alianzas en la OEA. Hoy por hoy, es Chávez, junto con el presidente de Brazil, Lula da Silva, otro aliado de Fidel, quienes llevan la batuta en la OEA, no Insulza (aunque como socialista chileno, sin duda es receptivo a sus ideas). Lo que los fidelistas quieren es legitimidad internacional para Cuba. "El primer paso", como Insulza ha llamado a su propuesta, es revocar la resolución de 1962. Luego, me dijo por teléfono la semana pasada, "los países" pueden decidir si permitir de nuevo el ingreso de la dictadura a la OEA.
¿Su razonamiento? La resolución de 1962 "ya no es válida", le dijo a la Americas Society durante una entrevista la semana pasada. "Y no condena a Cuba por no ser democrática. La condena por ser un miembro de un eje sino-soviético y dice que el eje es agresivo en contra de Estados Unidos. Pero eso ya no existe...es una locura. Es una reliquia de la Guerra Fría que se olvidó en una esquina, y debemos deshacernos de ella".
Estas declaraciones vulneran tanto la carta como el espíritu de la resolución hasta tal punto que es difícil interpretarlas como otra cosa que no sea un guiño al dictador y sus amigos.
Sí, la Guerra Fría ha concluido. Pero el ejército cubano hoy en día tiene lazos bilaterales cercanos con Corea del Norte e Irán, dos puntos en un nuevo eje del mal que amenaza la paz y la estabilidad mundial. Cuba también es un refugio y centro de servicios médicos para la guerrilla colombiana. Además, el régimen todavía profesa su lealtad a la ideología marxista-leninista, que se opone abiertamente a la libertad humana.
Shannon dice que la Carta Democrática fue un logro por el que se había luchado mucho, y que sería un gran error para la OEA abandonarlo. Pero Insulza parece tener otra interpretación. Me dijo que le gustaría que todos los países fueran democracias. Pero cuando le pregunté cómo una dictadura militar podría cumplir con la Carta, me dijo que la Carta es una resolución de la asamblea general, pero que no es necesario que la firmen todos los países. Uno se pregunta qué otras dictaduras en la historia de Latinoamérica habría apoyado el secretario general.
Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 11 de mayo de 2009.
Este artículo ha sido reproducido con el permiso del
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