lunes, 6 de abril de 2009

Capitalismo salvaje

Por: Francisco J. Ibero/Fuente: www.fundacionlibertad.org.pa/
Hay quienes aseguran que la crisis actual representa el fin del capitalismo salvaje. Aunque no explican con claridad en qué consiste dicho espécimen, parece que se trata de un sistema en el que las empresas hacen lo que quieren sin ningún tipo de control, el Estado está reducido a su mínima expresión, y los menos afortunados son cruelmente abandonados a su suerte. Y por razones que no entiendo muy bien, se afirma que ese es el capitalismo de Estados Unidos.
Mi posición es que así como Keynes es el resucitado que nunca murió, el capitalismo salvaje es el muerto que nunca vivió.Comencemos con las empresas que operan sin Dios ni ley, sin controles, normas, impuestos y demás. Resulta que, entre los países de la OCDE, Estados Unidos, con una tasa corporativa de impuesto de 39.25% sólo es superado por Japón con 39.54%. El promedio de la OCDE en 2007 fue 27.6%, con clara tendencia a la baja. Mal comienzo para los salvajes.La tasa promedio de ganancia de largo plazo del conjunto de todos los sectores económicos de EU es de 7.3% de las ventas. No es despreciable, pero nada tiene de salvaje.Vamos a las regulaciones, esas que apenas existen. Solamente las federales costaron a las empresas 1.16 trillones de dólares en 2007. Para las grandes, el costo fue de 5,300 dólares anuales por empleado, y para las pequeñas 7,600 por empleado. El costo regulatorio casi equivale al de las ganancias brutas de todas las compañías en 2005, que fue de 1.3 trillones.El gobierno federal tiene un cuarto de millón de funcionarios dedicados a idear y hacer cumplir regulaciones. En 2004, el gobierno creó 78 mil páginas de nuevas reglas. El presupuesto federal para este tipo de actividades fue de 41 billones en 2006. Entre 2000 y 2006 creció 46% después del ajuste por inflación. Y hay quienes llaman a esto desregulación. Salvaje, por supuesto.Lo anterior se refiere a las regulaciones federales. Si añadimos las estatales y las locales, la cosa se complica enormemente. En cuanto a las leyes recientes, destaca la Sarbanes-Oxley, aprobada a raíz del desastre de Enron. La mayor parte de sus efectos son francamente negativos. Sólo señalaré uno de ellos. Resulta que cierta cantidad de ejecutivos han sido procesados y condenados, no por alterar libros o estafar, sino por anunciar de buena fe estimados que no se cumplieron. ¿Estarían los miembros del Ejecutivo y del Legislativo dispuestos a que se les aplicase la misma ley?Pasemos al Estado que, según nos dicen, ha sido reducido a su mínima expresión o está a punto de extinguirse.Me llama la atención que hay nada menos que 35 mil lobistas registrados en Washington, que se gastan 2,100 millones anuales. ¿Para qué quieren influir sobre el legislativo y el ejecutivo si estos no pintan nada? ¿Por qué no tratan de influir sobre los verdaderos dueños del país como Exxon, Microsoft, Wal-Mart, JP Morgan Chase y demás? Misterios insondables, aunque quizás no tanto.Con un presupuesto federal de tres trillones anuales, las oportunidades de sacar tajada son casi ilimitadas. Por ejemplo, las compañías dedicadas a la generación alternativa de energía llevan más de treinta años cobrando jugosos subsidios, pero sólo producen el 1% de la electricidad del país.El 30% de las tierras del país son propiedad federal y un 10% adicional de propiedad estatal. Incluso hay varios estados en los que el gobierno federal tiene la mayoría de las tierras. Por ejemplo, el 86% de Nevada, el 68% de Alaska, el 64% de Utah, el 63% de Idaho, y el 61% de California. Nada mal para un Estado en vías de extinción.Ya que hablamos de tierras, conviene notar que, según la Endangered Species Act, el gobierno puede tomar una propiedad sin pagar al dueño compensación alguna.Veamos ahora cómo les va a los pobres en esta temible jungla. ¿Cuán pobres son los pobres en EU? Parece que no tanto. El 43% de las familias pobres son propietarias de su vivienda, con tres habitaciones, dos baños, garage y patio. Estas viviendas son mucho más amplias que las de quienes no son pobres en Europa.El 80% de las familias pobres tienen aire acondicionado. El 75% tienen al menos un auto, y el 31% dos o más. El 62% tienen televisión por cable o satélite. El gasto federal por cabeza para los beneficiarios del welfare es de unos 15 mil dólares anuales, o 60 mil para una familia de cuatro. Como el gobierno es tan eficiente, casi el 75% se va en burocracia y procedimientos de los casi cien programas existentes.¿Es esto capitalismo salvaje o estatismo salvaje? ¿Será que el estatismo no puede ser salvaje por definición? Tendré que consultar a Krugman.El autor es miembro de la Fundación Libertad

viernes, 3 de abril de 2009

El ajuste sigue su camino


por Adrian Ravier /Fuente: HACER. org

¿Cómo medir la eficacia de las políticas de estímulo o del nuevo New Deal que hoy lleva adelante el Gobierno norteamericano? Es una pregunta sin respuesta. Frédéric Bastiat explicaba en 1850 que podemos ver aquello que los planes del Estado hacen, pero no aquello que el sector privado habría hecho con esos mismos recursos.Aun sin una respuesta concreta, ¿qué ocurriría si luego de gastar y gastar se viera que el desempleo y las quiebras empresariales siguen aumentando? Ante un eventual fracaso de estas políticas, el Gobierno norteamericano ya ensaya una respuesta: "Sin estas políticas, la crisis habría sido peor".A estas palabras, que seguramente escucharemos en el futuro por parte de Obama, Krugman ya les va preparando el terrano, afirmando que si todo esto fracasa, es porque Obama ha sido "demasiado prudente". El premio Nobel trata de demostrar su afirmación mediante su particular interpretación de lo ocurrido en la crisis de los años 30. Tras la Gran Depresión, Hoover primero y Roosevelt después, se quedaron cortos con el gasto. Por eso, diría Krugman, Estados Unidos no terminó de salir de la crisis hasta comenzada la Segunda Guerra Mundial. Fue en ese momento cuando el Gobierno emprendió un gasto ilimitado y logró compensar totalmente la "insuficiencia de la demanda agregada".Lo cierto es que, "a pesar" de las políticas que Krugman propone y Obama practica, la economía está completando su ajuste, tal como Ludwig von Mises y Friedrich Hayek anticiparon en la primera mitad del siglo pasado. Los diarios nos muestran día a día cómo los mercados inmobiliario y bursátil se destruyen, mientras que el desempleo alcanza cifras récord.Pero si el ajuste se está completando, ¿qué podemos decir de los planes de estímulo? Podemos señalar, en todo caso, que "afortunadamente" son insuficientes, que tales políticas juegan un rol importante en lo social, como contención del descontento popular, pero que no han podido evitar el reajuste del mercado.Este reajuste es doloroso, pero sano. Es igual que una resaca para quien ha bebido demasiado. Completado el ajuste, si es que hemos aprendido la lección, debemos emprender un camino diferente al que desembocó en esta depresión.Bernanke es uno de los primeros que se ha animado a conjeturar una posible fecha en que la crisis toque fondo y comience la recuperación. Pero 2010 parece más una expresión de deseo que el resultado de un análisis económico profundo. Los economistas, desde mi punto de vista, no contamos con herramientas que nos permitan anticiparnos a cuán profunda llegará a ser la crisis. Dependerá del mercado, del ajuste que éste necesite y de las expectativas de los inversores.Las políticas de Krugman y Obama tan sólo retrasan el ajuste de mercado y restringen lo único que pueda acelerar una recuperación: la creativa e innovadora función empresarial.

jueves, 2 de abril de 2009

Cuba y los elefantes

Por Héctor Ñaupari / Fuente: Democracia y Mercado
Cuba y los elefantes es un extraordinario documental sobre la circunstancia actual de la isla, creado gracias a la visión, valentía y tenacidad de dos jóvenes peruanas, Yesenia Álvarez y Patricia Arizola, quienes dirigen el Instituto Político para la Libertad, y que fueron expulsadas de Cuba hace dos años por la solidaridad que brindaron a las Damas de Blanco, la heroica iniciativa que lucha a favor de la libertad de decenas de presos políticos cubanos desde el 2003.
Gracias a su trabajo, hemos visto “la melancólica sed de los encarcelados” como reza el verso del poeta cubano Alfredo Felipe Valdés. El documental nos hace testigos directos de la opresión que sufren los cubanos, sin visos de cambio o solución. Es indispensable conocer estos terribles sucesos y difundir esta estupenda obra, para enfrentar las sombras de dudas que todavía se ciernen en la opinión pública internacional respecto a la dictadura de los Castro.
En efecto, que en un reciente film se muestre el supuesto interés del Che Guevara por los desposeídos, sin observarlo como un verdugo a mansalva de inocentes, justificando sus crímenes en la coartada siniestra de la convicción revolucionaria y el oportunismo de izquierdas, da cuenta que el gobierno cubano tiene, a pesar de sus conocidas violaciones a los derechos humanos y las libertades fundamentales, algún éxito en legitimarse. Sobretodo, a través de ciertas expresiones culturales, como la nueva trova o la poesía social, que ocultan, con sus metáforas y ucases, su terrible realidad.
Si bien ya casi nadie propone el modelo político y económico cubanos como ejemplos a seguir, el castrismo desfalleciente aún es sostenido por el unicornio azul de Silvio Rodríguez y las calladas maneras de Pablo Milanés. Para gran parte de la opinión pública internacional, que discrepa de la tiranía y la debacle económica de la isla, estos personajes son sinceros exponentes de una música comprometida con determinados ideales, cuando en realidad constituyen la vil coartada de una tiranía para perpetuarse por cincuenta años.
La gran tragedia de nuestro tiempo es que estos embaucadores, y otros muchos con ellos, a pesar de defender un régimen oprobioso, continúan jugando con la saludable pasión de millares de jóvenes de nuestro continente, por la justicia y la determinación de luchar por un mundo mejor, haciéndoles creer que ese paraíso al cual aspiran es un verdadero infierno, como tan valientemente se ha expuesto en Cuba y los elefantes. Con esas melodías rebuscadas y militantes, al igual que con los poemas de Julio Cortázar y Nicolás Guillén, se ha blanqueado el sepulcro donde se ha despojado a los cubanos de sus derechos, de su moral y de su individualidad. Hasta hoy, la historia los ha absuelto. No lo permitamos más. Entonces, para pasar la factura a estos cerrados corifeos de la dictadura más longeva del hemisferio occidental, hemos de recomendar este magnífico documental e insistir en su inmediata difusión, en los colegios, las universidades, los municipios y plazas públicas de toda América Latina; porque, luchando por la libertad de Cuba, lograremos nuestra propia libertad.

Lapidación progresista

Por Marcos Aguinis / FuenteLiberPress- Diario Perfil.com

Pocos ignoran la palabra "lapidación" y la palabra "progresismo". Ambas han calado en la mente del mundo. Pero aún no se denuncia a que veces cometen una asociación repugnante. En efecto, regímenes que forman parte de las Naciones Unidas y que han tenido papeles decisivos en su Comisión de Derechos Humanos son a menudo halagados por corrientes que se autodenominan progresistas, pese a que esos países o entidades continúan efectuando la lapidación.Me acaba de llegar otro documento de Amnistía Internacional, con la súplica de que ponga mi firma para exigir a Irán que suspenda sus lapidaciones. Por supuesto que puse mi firma, como lo están haciendo centenares de miles de personas en todo el mundo.La lapidación es un método arcaico de ejecución que, además de producir la muerte, pretende que sea lenta y muy dolorosa. La víctima es enterrada hasta el cuello o se la sujeta a un pilar. Luego se le cubre la cabeza con alguna capucha o pañuelo para que no se vean los efectos de los golpes. Entonces la multitud amontonada a su alrededor como lobos hambrientos empieza a arrojarle piedras. Las piedras no deben ser demasiado chicas para que duelan de verdad; tampoco demasiado grandes para que no le hagan perder el conociemiento ni maten enseguida. El propósito es gozar de un festín sádico en el que se va destruyendo poco a poco la cabeza de un ser humano que los jueces o sanguinarias tradiciones han condenado a este suplicio.Su práctica ha sido frecuente en Africa, Asia y Medio Oriente. Con el avance de la civilización pudo limitarse su popularidad. No obstante, el brote de fanatismo que desencadenó la Revolución islámica de Irán, la expansión del wahhabismo y el éxito de los talibanes han vuelto a exacerbar su presencia.Amnistía Internacional ha redactado una carta para Sayed Alí Khamenei, supremo líder de la República Islámica de Irán, con capacidad de veto sobre todas las resoluciones que se toman en ese país. Reproduzo algunas partes del texto, tal como cada hombre de buena voluntad debería enviarlo:"Su excelencia ayatolá Sayed Alí Khemenei,Le escribo para condenar que todavía se sigan registrando casos de lapidación en Irán. He tenido conocimiento de la lapidación de dos hombres a finales de diciembre de 2008, lo que demuestra que las declaraciones de la Magistratura iraní, que en 2002 y en agosto de 2008 anunció una suspensión de las lapidaciones, no es suficiente para acabar con esa práctica atroz. Según información de las organizaciones de derechos humanos, actualmente en Irán hay al menos ocho mujeres y dos hombres sentenciados a morir lapidados.Me opongo a la pena de muerte en todas las circunstancias; aún más en el caso de la lapidación, especialmente concebida para agravar el sufrimiento de las víctimas. Además, es un castigo especialmente indicado para el adulterio, algo que ni siquiera es delito en la mayoría de los países. Casi todas las víctimas condenadas a lapidación son mujeres.Le pido encarecidamente que adopte las medidas necesarias para que: no sean ejecutadas las siguientes personas (van los nombres de las víctimas y la cárcel donde están recluidas); se aplique de inmediato una moratoria efectiva de las ejecuciones por lapidación; se promulgue una ley que prohíba inequívocamente la lapidación como pena judicial y que no se permita el uso de otras formas de pena de muerte ni flagelación contra personas declaradas culpables de `adulterio'; se revise la legislación con el objetivo de destipificar como delito las relaciones sexuales consentidas entre adultos."Ya ha viajado –y lo sigue haciendo– un aluvión de mensajes que este ayatolá tan poderoso debería tener la piedad de atender. Puede ser que se conmueva, aunque en sus discursos revela intransigencia y crueldad. Pero también importa que los pseudo-progresistas necios tomen conciencia de la grave traición que cometen contra los nobles ideales del progresismo verdadero, contaminado ahora con teocracias, terrorismo y crimen.
*Escritor.

El capitalismo de mercado supera al socialismo bolivariano

por Swaminathan S. Anklesaria Aiyar / Fuente elcato.org

Swaminathan S. Anklesaria Aiyar es un investigador del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.

La reunión del G-20 intentará arreglar al sistema capitalista que supuestamente está fallando. Los medios de comunicación son parte del coro. El Financial Times, por ejemplo, tiene una nueva sección, “El futuro del capitalismo”, con contribuciones tales como “Dejen que lo justo prive sobre la ganancia corporativa”.
Lo que este debate ignora es que los críticos más vocales del capitalismo estadounidense se están hundiendo al menos igual de rápido que EE.UU. El Presidente Chávez de Venezuela desde hace mucho ha prometido una revolución socialista y bolivariana para América Latina, pero su modelo económico está hoy en ruinas. Tampoco está mejor la situación en Bolivia, Rusia o Irán.
El Fondo Monetario Internacional estima que Venezuela e Irán necesitan un precio del petróleo de entre $90 y $95 por barril para balancear sus presupuestos. Cuando el precio subió a $147 por barril, estos países, nadando en petrodólares, hicieron planes grandiosos. Chávez ofreció la mitad de su petróleo a precio regalado a sus amigos latinoamericanos. Ahora que el precio del crudo ha colapsado, sus planes de gasto se ven imposibilitados y ha tenido que recurrir a sus reservas extranjeras. Chávez ahora necesita para sobrevivir que el sistema estadounidense que tanto critica rebote.
El Presidente Ahmedinajad en Irán se la pasó gastando cuando los ingresos petroleros eran altos. Luego cambió las reservas extranjeras iraníes de dólares a euros para darle a los “yankees” una lección. Pero sus planes de gasto se han congelado luego de que el ingreso petrolero cayó en dos tercios. La inflación llega a un 26%. Ahmedinajad podría perder las próximas elecciones iraníes.
La economía rusa, la cual crecía rápido con los precios altos del petróleo, ahora está colapsando. Putin y sus anteriores colegas de la KGB poseen grandes porciones de las empresas de recursos naturales, algunas de las cuales son nominalmente controladas por el Estado. Ellos permiten que otros oligarcas rusos florezcan bajo la condición de que sigan la línea del partido. La bolsa de valores rusa ha caído casi un 80%—más que cualquier otra bolsa. Incluso después de que Rusia gastara un tercio de sus reservas defendiendo al rublo, este cayó de 25 a 35 por dólar.
No es un mero accidente que tantos de los críticos del capitalismo sean petro-estados. Una economía de mercado triunfa al brindar incentivos para que haya una mayor productividad e ingresos más altos. Un sistema controlado por el Estado es pésimo para proveer los incentivos apropiados y además es malo para la productividad. Pero un petro-estado vive de la riqueza mineral, no de la productividad o de la eficiencia.
Los socialistas se quejan del énfasis capitalista en la ganancia y el crecimiento, y en cambio enfatizan la distribución de la riqueza. Esto estaría bien si la riqueza saliera de la nada y todo lo que los Estados tuvieran que hacer es distribuirla. Pero si la riqueza primero tiene que ser producida, los mercados lo hacen mucho mejor.
Sin embargo, en los petro-estados el ingreso petrolero es el equivalente del maná caído del cielo para que el que gobierna pueda, por lo menos por algún tiempo, enfocarse en distribuir riqueza en lugar de crearla. Bajo Chávez, la producción petrolera de Venezuela ha caído de 3,2 millones de barriles por día en 1998 a 2,4 millones de barriles por día en 2008. La ineficiencia evidente de este sistema se ocultó temporalmente por la bonanza proveniente de los precios altos del petróleo. Lo mismo le pasó a Ahmedinajad en Irán.
Muchos críticos del modelo estadounidense de hecho son patéticamente dependientes de este. Cuando las economías capitalistas están en declive, también lo están los modelos supuestamente rivales. Lejos de ser modelos rivales, ellos podrían, tan solo con una modesta exageración, ser llamados parásitos del capitalismo occidental.
Ahora, ser un parásito no es cómodo, entonces los gobernantes de los petro-estados están comprensiblemente molestos por su dependencia. Pero, ¿por qué Singapur o Mauricio, que son igual de dependientes de la prosperidad económica occidental, no se sienten esclavizados por esa relación? La respuesta es que la interdependencia mundial ha sido utilizada por estos países para fortalecer sus habilidades y sus capacidades humanas y se han vuelto globalmente competitivos. Son los estados más ricos en su región porque son los más productivos. Esto no se puede decir de los petro-estados, los cuales le deben sus ingresos altos a una riqueza mineral finita. En abril de 2008, Irán empezó a colocar el precio de su petróleo en euros y yenes en vez de hacerlo en dólares e intercambió gran parte de sus reservas de dólares a euros o yenes. Pero solo logró debilitarse a sí mismo, no a EE.UU. El dólar se ha fortalecido considerablemente en el último año—el euro ha caído desde la cima de $1,60 a solamente $1,28. Los países que cambiaron sus reservas a euros y yenes han perdido significativamente.
La verdadera fortaleza de un sistema se revela en los momentos de adversidad. Hoy, a pesar de los problemas económicos de EE.UU., el mundo ve al dólar como el refugio seguro. El sistema estadounidense tiene fallas, pero los otros no son mejores y algunas veces son peores.
La reunión del G-20 necesita enfocarse en reformas importantes al sistema existente. Pero estas deberían apuntar a generar un mejor capitalismo, no una alternativa bolivariana o iraní.

China y la insoportable fortaleza del dólar americano

por Carlos Alberto Montaner - Fuente: elcato.org

El juramento de los reyes de Mallorca en la Edad Media incluía un asunto fundamental: los monarcas debían comprometerse a defender el valor de la moneda. Si el pretendiente no suscribía ese compromiso, no le rendían vasallaje. Pueblo viejo y sabio de comerciantes del Mediterráneo, hecho con fenicios, judíos chuetas y navegantes aventureros, sabía que con el dinero no se juega. No sólo es un modo insustituible de facilitar los intercambios, sino es un depósito de valor para conservar el capital, y cada vez que un gobernante irresponsable genera inflación o acuña moneda alegremente, empobrece al conjunto de la población y le roba sus ahorros.

La historia viene a cuento de un artículo publicado hace unos días por Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Central de China. El angustiado funcionario, custodio de bonos del tesoro emitidos por Washington valuados en setecientos cincuenta mil millones de dólares americanos, pide que se cree una divisa internacional que sustituya a la moneda estadounidense. Le parece muy riesgoso confiar la solidez de la economía china, los ahorros nacionales tras quince años de monstruoso crecimiento, y hasta el valor del yuan, a la posesión de una montaña de papeles que pueden comenzar a perder valor vertiginosamente si EE.UU. continúa comportándose como una república bananera, incapaz de frenar sus gastos, entregada a la alegre emisión de moneda y al estímulo del crédito, sin un aumento paralelo de la producción y la productividad.

Como reza la irónica frase brasilera, el señor Xiaochuan tiene razón, pero poca, y la poca que tiene no le sirve de nada. Desde el punto de vista económico, China no es otra cosa que una gigantesca fábrica estadounidense situada en la otra orilla del Pacífico: una monstruosa maquila notablemente sofisticada. La rápida creación de unos sectores sociales medios que hoy alcanzan al 25% de la población, el progresivo aumento del salario de los trabajadores chinos, y la transformación de sus ciudades es la consecuencia de los vínculos comerciales con el mercado estadounidense. Para China, EE.UU. es mucho más que una enorme cantidad de bonos del tesoro estadounidense: es el elemento dinamizador de su sociedad, es el cerebro que decide la dirección en que se mueve el país, es la oportunidad de convertirse, como está sucediendo, en un actor principal del primer mundo.

En suma, EE.UU. puede vivir sin China, como ocurría hace apenas 20 años; pero China, si quiere mantener su ritmo de crecimiento, y hasta su estabilidad interna, no puede vivir sin EE.UU., porque no está nada claro qué sucedería si se produjera una súbita parálisis del comercio, de las transferencias tecnológicas y del espasmo occidentalizador que experimenta el gran país asiático. ¿Qué puede hacer China con su modelo de capitalismo salvaje, basado en exportaciones masivas, sin el voraz mercado estadounidense de 10 billones de dólares anuales (trillions, en lengua inglesa).

Es verdad que el comportamiento estadounidense en materia financiera es escandalosamente irresponsable y viola reglas básicas de la economía establecidas tras siglos de experimentación, pero mientras el país sea una democracia estable y predecible donde funcionan las instituciones de derecho y la presión fiscal sea menor que en otras regiones del primer mundo; mientras genere el 25% del producto bruto mundial, con apenas el 6% de la población; mientras sus redes comerciales y bancarias alcancen a todo el planeta; y mientras sus universidades y centros de investigación, vinculados a empresarios audaces, continúen modificando la realidad con innovaciones y hallazgos constantes, pueden actuar casi impunemente en la esfera económica internacional porque no existe otra opción mejor que el dólar.
Qué duda cabe de que el franco suizo, la libra esterlina y, sobre todo, el euro, son divisas respetables y libremente convertibles más seriamente manejadas que el dólar americano, ¿pero qué país emisor tiene la envidiable potencia económica, política y militar de EE.UU.? Por otra parte, dado el menor valor relativo de las propiedades inmuebles estadounidenses, comparadas con las europeas, sigue siendo más sensato y rentable mantener los ahorros en dólares que en las otras divisas, o invertir esos ahorros en EE.UU. o en sus instrumentos financieros, aunque estén manejados por aprendices de brujos, como se comprueba con la reevaluación del dólar en medio de la catástrofe, aunque haya sido provocada por las entidades de crédito estadounidenses.
Obviamente, Estados Unidos no va a complacer al señor Xiaochuan, y no va a acceder a que el Fondo Monetario Internacional acuñe una nueva divisa planetaria. No le conviene. EE.UU. puede comportarse irresponsablemente, pero sus autoridades no se succionan el pulgar. No suelen hacerlo.