martes, 6 de enero de 2009

Socialistas alborotados

Por Carlos Ball - Tomado de http://independent.typepad.com

El mensaje más repetido que se oye en el año nuevo es que ''el capitalismo ha fracasado''. Algunos lo gritan con fervor, mientras otros lo susurran con una sonrisa reprimida. Pero la realidad es diferente.

El lamentable fracaso del gobierno de George W. Bush no fue por defender los principios de responsabilidad individual, bajos impuestos, libre competencia y apertura de mercados que ofreció en sus campañas electorales. Por el contrario, al lograr las riendas del poder, Bush dio la espalda al gobierno limitado y multiplicó el gasto gubernamental a montos nunca antes alcanzados, con el fin de convertirse en policía y líder espiritual del mundo, mientras la Reserva Federal imprimía más billetes para pagar por mayores gastos y subsidios gubernamentales.
El colapso de la banca hipotecaria y, seguidamente, de buena parte del sector financiero se debió principalmente a la irresponsabilidad sin precedentes de Freddie Mac y Fannie Mae (las dos gigantescas financiadoras de hipotecas para viviendas, patrocinadas por el gobierno federal) que insistían se prestara dinero a largo plazo a todo el mundo que quisiera adquirir una casa o apartamento, tuviese o no ingresos para pagar la deuda incurrida. Eso provocó la explosión de la burbuja inmobiliaria que derrumbó a varias firmas financieras que por décadas habían sido consideradas como verdaderas fortalezas de Wall Street.
Al ofrecer el rescate financiero de 700 mil millones de dólares, Bush dijo: ''la intervención gubernamental no solamente es deseable sino necesaria''. El excesivo gasto gubernamental y el desastre ocasionado por la desenfrenada promoción de viviendas para todos condujeron a la burbuja hipotecaria, a la actual crisis económica y desconfianza, al desempleo y a la caída tanto de las ventas como de nuevas inversiones.
Bush también ha demostrado incompetencia en siete años de conducción de guerras en Afganistán e Irak, logrando unir cada día más al mundo árabe en contra de Estados Unidos. Nadie pone en duda la obligación de Washington de defender al país de ataques terroristas, persiguiendo y eliminando amenazas, pero otra cosa muy diferente es el fracasado intento de acabar con el narcotráfico en Afganistán y tratar de imponer por la fuerza la democracia en Irak, donde la mayoría de la gente ni comprende ni le interesa la democracia.
En este nuevo siglo, Washington hubiera logrado mucho más en beneficio propio y del resto del mundo promoviendo la competencia y el libre intercambio de bienes y servicios, en lugar de tratar de imponer principios democráticos por medio de las armas en el Medio Oriente.
El noventa y ocho por ciento de los historiadores piensan que el gobierno de Bush ha sido un fracaso. Su mayor logro fue la campaña de ''ningún niño dejado atrás'', una reglamentación federal de 670 páginas en un país donde la educación pública es responsabilidad del gobierno local.
¿Cuánto durará y qué daño hará la actual recesión? Eso en gran parte dependerá del nuevo gobierno. Los nombramientos a cargos ministeriales y demás puestos importantes anunciados por Barack Obama parecen equilibrados. Y a Obama le atrae más la paz que la guerra.

Incentivos perversos


Por Rómulo López Sabando - Tomado de http://independent.typepad.com/


Desde que nace, el humano desarrolla aptitudes según los incentivos que reciba. Las motivaciones, estímulos, “premios” determinan las actitudes, la educación, el comportamiento y la conducta de las personas.

La búsqueda de la felicidad, el amor, el romance, la religión, el cariño, la amistad, la pasión, el sexo, el odio, el trabajo, el buen o mal vivir dependen de los incentivos.Los valores éticos y las actitudes morales están relacionados con los incentivos. En los negocios, en la administración pública y privada, en la política, en la cooperación social y en la acción solidaria son los incentivos los que impulsan a las personas. La escala de valores de cada uno determina su trascendencia en la conducta individual o social. La fe, los afectos y desafectos, las convicciones, los propósitos, la realización de cada uno demandan incentivos. Los mercados donde se comunican requerimientos, demandas, ofertas, atienden las necesidades y el consumo, precios, ganancias y pérdidas derivan de incentivos, en entornos de competencia. Implican la satisfacción de deseos subjetivos y propósitos objetivos. Lograr el respeto en el entorno social, la autoestima, el orgullo y anhelos de construir un mundo nuevo, y hacer de su hábitat un lugar mejor para proveer bienestar a sus familias depende de los incentivos que no sean una imposición o una mentira. Lo que prevalece es el leal saber y entender de cada cual. Los más relevantes son aquellos que inducen al respeto al derecho ajeno, a la creatividad, al trabajo, al progreso, al crecimiento y a los valores éticos.Los hay positivos, negativos y perversos. Cuando inducen a conductas contra la buena fe y la moral estimula las bajas pasiones. Los privilegios someten la vida económica por el lucro no debido. Trastocan la conducta social. La acción política y económica del Ecuador está llena de incentivos perversos. La actual crisis mundial se inició con incentivos perversos. El mercado inmobiliario y financiero de Estados Unidos, fue prostituido con incentivos perversos de las hipotecas subprime (basura). Los banqueros que, con apoyo estatal y fondo corrupto, prestaron a clientes insolventes generaron incentivos perversos. Y hubo la intención dolosa de beneficiarse. La titularización de paquetes financieros de alto riesgo, avalizados por agencias de rating y calificación dependieron de incentivos perversos. Para ganar clientes daban la mejor calificación a bajos tipos de interés. Los inversores, igual que los partícipes en las pirámides financieras, que no son víctimas sino cómplices y beneficiarios motivados por la codicia y la avaricia, pese a saber de que todo negocio bursátil implica la contingencia incierta de ganancia o pérdida, optaron por incentivos perversos, con el aval del Estado.El paternalismo estatal, las dádivas electorales y la demagogia rampante, derivadas del pensamiento de Keynes, revelan incentivos perversos.

lunes, 5 de enero de 2009

Venezuela y la soberanía popular

por Aníbal Romero - Tomado de www.elcato.org


Los temas de la reelección indefinida y de la enmienda constitucional se enmarcan en un ámbito amplio, vinculado al concepto de soberanía popular. De acuerdo con uno de los nuevos Gobernadores regionales oficialistas, la Asamblea Nacional “se equivocó” cuando aprobó la Constitución vigente: “La enmienda sólo va a corregir el error que se cometió en 1999. Estamos seguros de que el pueblo quiere que en diciembre de 2012 Chávez se quede en la Presidencia de Venezuela…Le pusimos límite a la soberanía, al poder de nuestro pueblo. Hay que asumir los errores, el pueblo es quien debe tomar esa decisión”.

Estas aseveraciones ponen de manifiesto varios desatinos. En primer término, pierden de vista que una soberanía popular ilimitada se convierte con facilidad en sinónimo de opresión, pues las mayorías circunstanciales, actuando sin límites, son con frecuencia capaces, y están en ocasiones deseosas, de someter a las minorías. Por ello, la libertad del ser humano exige que las decisiones de la mayoría deriven su autoridad de un acuerdo más amplio en torno a principios inviolables, ni siquiera por la voluntad de los que en un momento coyuntural posean la mayoría democrática y detenten el poder legítimo.

Resulta difícil para nuestros actuales gobernantes entender que toda soberanía, por su esencia misma como principio de acción en contextos complejos y plurales (una sociedad o un conjunto de Estados), requiere límites. Tampoco captan que en un futuro ellos mismos seguramente se hallarán en minoría, y en consecuencia podrían sufrir los efectos de una soberanía ilimitada ejercida por otros. Si un determinado grupo posee soberanía ilimitada, el resto estará a la merced de cualquier capricho de quienes mandan. De igual manera, si un Estado aspira a la seguridad absoluta en el ámbito internacional, los demás se encontrarán, por consiguiente, absolutamente inseguros.

De todo lo anterior se deriva una sencilla conclusión: la pretensión del actual régimen de cambiar a su antojo la Constitución que ellos mismos, hasta hace poco, llamaban “la mejor del mundo”, así como su evidente determinación dirigida a perpetuarse en el poder, comprueban que los venezolanos estamos sometidos a una voluntad política tiránica, que desprecia los límites a la soberanía y por lo tanto quiebra el pacto social, es decir, los principios que garantizan la libertad y el pluralismo.

En segundo lugar, las declaraciones y la propaganda de los voceros del régimen y de los medios de comunicación oficialistas, evidencia un profundo desconocimiento de nuestra historia republicana, así como de sus más significativas lecciones. Menciono dos: Por un lado, después de más de dos docenas de Constituciones y de una historia signada por la turbulencia, es tiempo de enseriarse y comprender la importancia vital de la estabilidad jurídica y del respeto a los derechos comunes, para que Venezuela logre avanzar en lugar reproducir los abusos del poder. Por otro lado, nuestros actuales gobernantes olvidan que algún día, temprano o tarde, el poder que ahora usan con tanta arbitrariedad y descaro ya no estará en sus manos, y el vuelco de la historia les tomará con la conciencia herida por los múltiples rastros del despotismo.

Mugabe: cólera y hambruna

Por Alvaro Vargas Llosa - Tomado de http://www.elindependent.org/

Washington, DC—Robert Mugabe, el tirano de Zimbabue, culpa al colonialismo occidental (¿a quién, si no?) de la epidemia de cólera que ha matado a 1.100 personas e infectado a unas veinte mil, y de la hambruna que amenaza a otros cinco millones. Pero el único responsable de ambas cosas es él mismo, y ello debería avergonzar a los catorce gobiernos que conforman la Comunidad para el Desarrollo del Sur de África y que, liderados por Sudáfrica, llevan años apuntalando al gobernante más malévolo del mundo.

Zimbabue fue alguna vez una de las economías más promisorias de Africa. Si bien Mugabe evitó meter las manos en ella demasiado durante la primera parte de sus 28 años de gobierno, en la última década la destruyó de manera sistemática mediante la corrupción, los asaltos a la propiedad privada y una demencial emisión de dinero. La inflación, según el economista zimbabuense John Robertson, alcanza una cifra tan elevada —un ocho seguido de dieciocho ceros— que resulta inconcebible. Los servicios públicos, incluida el agua y los sistemas sanitarios que Mugabe arrebató de los concejos municipales controlados por el opositor Movimiento Para el Cambio Democrático, han colapsado. La epidemia de cólera es el resultado directo de ese descenso al averno económico.

También la inminente hambruna es hija del delirio de Mugabe. Se remonta a la nueva reforma agraria iniciada en 2000, cuando bajo el pretexto de deshacer la herencia colonial el gobierno aterrorizó a los propietarios de granjas de raza blanca enviando a la Asociación de Veteranos de Guerra, una supuesta agrupación de zimbabuenses que había luchado por la liberación del país, a apoderarse de la tierra por la fuerza. Aún cuando Mugabe perdió el referendo constitucional que lo habría facultado para confiscar las granjas, más de cien mil kilómetros cuadrados de tierras fueron arrebatadas a sus dueños en cuestión de semanas. Como había ocurrido con la reforma algo más civilizada de los años 80, la mayor parte de las propiedades terminaron en manos de amigotes del gobierno y de pequeños campesinos incapaces de organizar economías de escala en los lotes que les fueron distribuidos por razones políticas. La consecuencia fue la ruina de la producción agrícola en lo que alguna vez se llamó la “panera” de Africa austral.

Este ejercicio de autoflagelación económica ha tenido lugar bajo una tiranía que ha asesinado a miles de ciudadanos. Incluso después del acuerdo para compartir el poder suscrito por Mugabe en septiembre, tras su derrota en la primera ronda de los comicios presidenciales y la subsiguiente violencia dirigida por el gobierno, gente cercana al líder de la oposición Morgan Tsvangirai ha sido secuestrada o asesinada.

Con la excepción de Botsuana, Tanzania y Zambia, los miembros de la Comunidad para el Desarrollo del Sur de África, en particular Sudáfrica, proporcionaron al régimen de Harare cobertura política en los momentos decisivos. Convalidaron el fraude electoral de 2002, exigieron a Tsvangirai que reconociera la legitimidad de la dictadura de Mugabe, culparon a la oposición de gran parte de la violencia y no protestaron cuando Mugabe se negó a publicar los resultados de la primera vuelta de los comicios presidenciales de este año.
Por varias razones, Thabo Mbeki fue un lamentable Presidente de Sudáfrica hasta su expulsión legal del poder hace unos meses, incluida su aseveración de que el virus de inmunodeficiencia humana (HIV), que según Naciones Unidas afecta a una de cada cinco personas en su país, no es la causa del SIDA. Parte de su herencia, en política exterior, es la protección que dio a Mugabe en todos estos años. En una reciente conversación, el ex líder de la oposición sudafricana Tony Leon me dijo que “la mentalidad de Mbeki, que no piensa como estadista sino como cuadro de un movimiento de liberación, lo llevó a ver a Mugabe como un camarada de armas y a exculparlo de todos los males de su gobierno”.

La cruel ironía es que Sudáfrica es ahora, ella misma, víctima del gobierno de Mugabe. La epidemia de cólera y la hambruna creciente están llevando a muchos zimbabuenses a cruzar el río Limpopo para escapar a Sudáfrica, provocando que muchos sudafricanos cuestionen la protección otorgada al régimen de Zimbabue. El hecho de que Sudáfrica esté al mando de un Presidente más bien provisional hasta los comicios de abril próximo significa que el status quo probablemente continuará. No obstante encontrarse fuera del poder, Mbeki sigue siendo el “mediador” al otro lado de la frontera.

A diferencia del ex presidente estadounidense Jimmy Carter, el ex Secretario General de la ONU Kofi Annan y la activista Graca Machel (esposa de Nelson Mandela), a quienes recientemente se les comunicó que no eran bienvenidos, Mbeki no tiene problema alguno para entrar y salir de Zimbabue.


Cuba: 50 años de revolución: "El horror del presidio político"

por Pedro Corzo y Nicolás PérezEspecial para El Nuevo Herald - Tomado de http://liberpress.blogspot.com/

El ciclo histórico que se cumple tras 50 años de totalitarismo en Cuba marca también el presidio político más prolongado en la historia de la nación.La historia del presidio político cubano comienza el 21 de Octubre de 1869, cuando José Martí, tras los enfrentamientos frente al Teatro Villanueva entre patriotas cubanos y voluntarios españoles, es condenado por un Consejo de Guerra a seis años de cárcel y enviado a trabajos forzados en La Cantera de San Lázaro, en Isla de Pinos.Mucho más tarde fueron encarcelados allí mismo luchadores contra las dictaduras de Machado y Batista, hasta que en 1959 empieza como una explosión el presidio político histórico, que se prolonga hasta nuestros días en una amalgama que abarca a los heroicos expedicionarios de Bahía de Cochinos, los 75 disidentes detenidos en la Primavera del Terror del 2003, pasando por las decenas de patriotas condenados en cárceles estadounidenses.En 1958 en Cuba sólo había una cárcel en cada una de las seis provincias --dos en Oriente-- y los vivac en las ciudades. Existía además la cárcel de menores en Torrens y la de Isla de Pinos. Casi cinco décadas después, cálculos conservadores indican que hay al menos 350 cárceles de diferentes niveles de seguridad.Si de algo puede enorgullecerse el presidio político es de su continuidad y del entrelazamiento ceñido y firme de sus diferentes épocas históricas. De su jerarquía propia. Con decenas de combatientes que pasaron infinidad de años tras las rejas, como el inolvidable Mario Chanes de Armas, condenado a 30 años de prisión, el preso político con más tiempo tras las rejas en el mundo. Resulta imprescindible nombrar a Armando Valladares --y su libro Contra toda esperanza--, así como a hombres del decoro y el valor personal de Alfredo Izaguirre Hornedo. Mártires de la magnitud de Ernesto Díaz Madruga, Diosdado Aquit Manrique, Julio Tang Texier y tantos otros que harían esta lista interminable.¿Sería acertado afirmar que fue la prisión un lugar mágico de hermosas ironías y contrapuntos?Cuando Roberto Martín Pérez, que cumplió 28 años en prisión, fue encarcelado en 1959, jamás imaginó que Eusebio Peñalver, condenado en 1960 a 28 años, compartiría sus experiencias. Y ninguno de los dos podría haber soñado ni remotamente que Vladimiro Roca, décadas más tarde, cumpliría su pena en las mismas prisiones que albergaron a los dos.El día que Pedro Luis Boitel murió en 1972, tras 53 días de huelga de hambre, no pudo vislumbrar que en 1992 Jorge Luis García Pérez "Antúnez'', un joven que nació cuando Pedro Luis cumplía tres de prisión, iba a reeditar su estrategia y acosar a sus carceleros con los mismos métodos del candidato a la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).En 1962 el Dr. Alberto Fibla fue condenado a 28 años de prisión cuando todavía el Dr. Oscar Elías Biscet, otro médico, no había nacido. El poeta Angel Cuadras cumplió 15 años de prisión; Raúl Rivero, otro poeta, en una persecución digna de sus metáforas, siguió sus pasos décadas más tarde. Una última similitud fue cuando América Quesada y Cary Roque fueron encarceladas, sin imaginar que Martha Beatriz Roque Cabello sería condenada en otro momento a 20 años de cárcel por defender idénticos conceptos ciudadanos.Escribir sobre estas cosas no es fácil. Evocar estos años de prisión crea un dolor atroz. Nos hacen daño porque es volver a vivirlos. Fueron demasiado lacerantes y sus cicatrices --decir otra cosa sería mentir-- no se cierran. Si regresamos a aquel infierno de la mano de los recuerdos, chocan los unos contra los otros, las ideas pierden su rumbo, algo nos oprime el pecho y no escribimos con claridad, sino con una inmensa angustia.La obsesión por narrar la experiencia con exactitud, reflejar el color del espanto y el miedo, el orgullo y el desafío, nos embarga. Y nos atascamos donde no podemos, quizás por soberbia, en nuestro sufrimiento. Que no debemos mostrar al mundo desnudo, porque si bien es verdad que los pueblos odian a los verdugos, también un exceso de compasión se convierte en desprecio por las víctimas.En el umbral de una transición histórica, la nomenclatura comunista sabe que con el presidio se cometió un error garrafal, error que no tiene arreglo. Lo ha dicho varias veces Fidel Castro. Lo repitió meses atrás Carlos Lage Dávila durante una visita a Venezuela: "En Cuba jamás se ha torturado a un preso político''. Lo gritan, lo proclaman, lo juran. Hace unos días nos decía Ramiro Gómez Barruecos, nuestro compañero entrañable en la prisión de Isla de Pinos: "No es que nos teman a nosotros, lo que sienten horror es por los crímenes que cometieron contra nosotros''.Tiene razón: cuando el mundo conozca la barbarie de la Cárcel de Mujeres de Guanajay, las celdas tapiadas de Boniato y el Plan de Trabajo Forzado de Isla de Pinos, se asombrará de la infinita capacidad de crueldad de un gobierno contra un puñado de mujeres y hombres desarmados e indefensos.Las experiencias históricas anteriores son inapreciables para leer el futuro. De la misma manera que no se pudieron ocultar los horrores de Adolfo Hitler y Josef Stalin, de Augusto Pinochet y la junta militar argentina, de Francisco Franco Bahamondes y Rafael Leónidas Trujillo, no se podrán ocultar los crímenes de Fidel Castro. La historia tiene una pala que desentierra mágicamente los crímenes políticos de la humanidad. El asesinato carece de ideología, a la tortura no puede defenderla ninguna bandera, la furia ciega del martillo enloquecido y feroz contra un yunque indefenso no lo puede reivindicar nadie.Hoy el gobierno de Cuba es el habla y el mundo la escucha. Y nosotros, ¿quiénes somos? Un puñado de sobrevivientes que carecemos de todo salvo vergüenza, que morimos todos los días lentamente de asco. Con el silencio congelado en el pecho. Esperando el minuto. Nuestro minuto de tomar la palabra y ensordecer y avergonzar al mundo a gritos.Entonces cobrará vida el cuerpo del guajiro Mayimbe, junto a la escalera del cuarto piso de la Circular 3. Con un ojo de menos por un bayonetazo. Mayimbe se arrastra a gatas dando alaridos, resbalando sobre su propia sangre, buscando el piso a tientas y tratando de colocarse inútilmente el ojo casi partido en dos en la cuenca vacía.Cobrará vida el cuerpo de oro triturado de López Chávez, muerto en una huelga de hambre, colocado en una camilla con una sábana mugrienta por encima, la piel en los huesos, los ojos perdidos en las órbitas sanguinolentas, los labios cuarteados por la resequedad y las moscas rondando su cadáver. Aquel cuerpo de oro abandonado, desgastado hasta que parece un niño, en sólo un puñado de días en huelga, un hombre convertido en niño, un hombre convertido en ángel sin alas y que ni muerto podía volar de aquellas rejas al cielo.Al igual que Pedro Luis Boitel, líder del estudiantado cubano y caído en la lucha por reclamar derechos fuertes como puños que no se concedieron. ¿Y la huelga de 31 días en La Cabaña? ¿Y la de 21 días en Boniato? ¿Y la espantosa de hambre y sed en el Mijial? ¿Será posible que un día el mundo se entere de estos horrores y las huelgas más prolongadas y numerosas del siglo XX se cuenten en los libros de historia de Cuba? ¿Cobrarán vida esas huelgas, se sabrá cómo, con qué argumentos, el castrismo dejaba morir a sus opositores en nombre de una libreta de racionamiento vacía y una soberanía vendida a la Unión Soviética a cambio de poder mundial para un solo hombre? ¿Habrá un día en que no sea un secreto y se pueda contar todo en voz alta en todo el continente americano? ¿Se develarán lápidas, se excavarán tumbas y el flash de las cámaras cegará silencios y desvergüenzas pasadas? ¿Se volverán a escuchar en ciertas noches de poca brisa y silencio ensordecedor el sonido de un jeep avanzando sobre la gravilla, el ruido seco y sordo de la frenada y luego voces de mando confusas, seguidas de los gritos crispantes y agónicos de ¡Viva Cuba Libre! y ¡Viva Cristo Rey! y la descarga final de los fusiles? Y el horror de escuchar, entre aplausos, los gritos de mujeres y niños frente al asesinato de un ser humano. Y luego el tiro de gracia, sordo y seco, lo más macabro de este crimen. Que se documentarán al mundo en cientos y miles, hasta que a Fidel Castro, definitivamente, la historia no sea capaz de absolverlo.Esa etapa pasó. Y llegó otra. La vida se mueve en ciclos. Un día las rejas se abrieron. Unos antes y otros después, llegamos a Miami. Y el dolor pasado no nos paralizó. Se fundó la Casa del Preso, grupo con lo más humilde y puro de nuestra generación, que en una casa de madera, con ayuda mínima, da albergue a hermanos necesitados. Este grupo celebró a fines de noviembre, sin publicidad ni discursos, oficiada por nuestro capellán Miguel Angel Loredo, la tradicional misa por nuestros muertos.Otro grupo, el Ex Club, fundado hace cerca de 20 años y dirigido con tenacidad, espíritu y mística, el ya desaparecido pero siempre presente Rolando Borges. Su presidente es hoy el poeta Angel Cuadras, que junto a otros directivos mantienen un periódico dirigido a Cuba y mantiene contacto directo con la disidencia, siempre cuesta arriba, frase que resume la historia de las actividades de los presos políticos en Miami: siempre cuesta arriba.Otra expresión de nuestra versatilidad es Sisters and Brothers Forever, dirigido por una junta presidida por Jorge Sánchez Villalba, que con generosidad de políticos cubanoamericanos y capital privado, brinda ayuda económica a ex presos de bajos recursos e imparte educación gratis de inglés e informática, consigue empleo y distribuye diariamente más de 200 almuerzos a personas de bajos recursos. Este es el grupo del compromiso social con nuestro pasado.Tampoco se puede dejar de mencionar el Consejo del Presidio Político, liderado por Roberto Martín Pérez y Pedro Fuentes Cid. La Coordinadora Internacional de ex Presos Políticos dirigida por Nelly Rojas. La Federación Mundial de ex Presos Políticos.El grupo de la Memoria Histórica Cubana, dirigido, entre otros, por Enrique Ruano, Amadito González, Saturnino Polón, que dirigen sus esfuerzos a salvaguardar la verdadera historia de Cuba frente al castrismo.Finalmente, Los Plantados --que coordina Angel de Fana-- mantiene un gran activismo internacional y brinda ayuda inestimable a la disidencia interna en Cuba.La batalla de muchos de estos ex presos políticos no ha terminado y confían en participar en la sociedad en la isla en apoyo de la democracia. Otros, porque los ex presos no odian ni creen en revanchas estériles, aunque rechazan la impunidad, abogan por trabajar en aras de una reconciliación nacional y tratar de refundirnos en un solo pueblo. "Con todos y para el bien de todos''. Pero la gran mayoría se suman a la idea de ser una especie de referencia ética, de recuerdo imperecedero, que lo heredarán los hijos y los nietos, para que en ninguna circunstancia, nunca más, se persiga, acose y torture a ninguna persona en Cuba por sus ideas políticas.Los autores de este reportaje cumplieron prisión por motivos políticos en Cuba.

Un balance ominoso


Por Carlos Alberto Montaner - Tomado de http://independent.typepad.com



Las peores consecuencias de la entronización del comunismo en Cuba se dieron con la pérdida violenta de vidas humanas. El Dr. Armando Lago y la investigadora María Werlau, en el único recuento metódico de víctimas que se conoce, le atribuyen al Gobierno la muerte directa de 10.305 personas, la mayor parte fusiladas o asesinadas en los presidios, mientras calculan los balseros ahogados en 77.789. Si a estas cifras se le agrega el altísimo número de presos políticos —decenas de millares a lo largo de medio siglo, de los que todavía hoy existen unos 250— se podrá suponer el inmenso quebranto que ha padecido el país a lo largo de este periodo.


En el terreno económico, las consecuencias del establecimiento del comunismo desataron también una terrible catástrofe. Paulatinamente Cuba dejó de ser una de las naciones más prósperas de América Latina para convertirse en una de las más pobres e improductivas, pese a haber contado durante treinta años con el masivo subsidio de los soviéticos, calculado en algo más de cien mil millones de dólares. Ello ha provocado una disminución notable de la calidad de vida de los cubanos y un visible deterioro de sus condiciones de vida en los cinco renglones básicos de cualquier sociedad moderna: alimentación, vivienda, agua potable, comunicaciones y transporte.

Esto se explica por la destrucción y dispersión de la clase empresarial, el aniquilamiento del capital acumulado a lo largo de siglos de economía capitalista, la súbita interrupción de los lazos comerciales con Occidente y, sobre todo, por la incapacidad total de la planificación y del Estado empresario para satisfacer las necesidades más elementales de las personas. El comunismo pudo, incluso, diezmar la industria azucarera, provocando que a principios del siglo XXI el país produjera la misma cantidad de azúcar que a fines del siglo XIX, cuando no existían la electricidad o los tractores y el país tenía la décima parte de la población con que hoy cuenta. A lo que se añade el elemento destructivo de los huracanes que con cierta frecuencia barren la isla dejando una estela de destrucción que la débil economía colectivista es incapaz de contrarrestar.

En el ámbito social, la dictadura comunista, además de la homofobia que la llevó a encarcelar a miles de homosexuales para «reprogramarlos», provocó una dolorosa ruptura familiar, con el agravante de que los cubanos escapados de la isla, durante muchos años ni siquiera podían mantener relaciones por carta o por llamadas telefónicas con sus parientes, porque a éstos se les exigía romper sus vínculos con los «traidores» que habían abandonado a Cuba. Hoy hay cerca de tres millones de cubanos y sus descendientes radicados fuera del país, pese a las enormes dificultades que la población debe enfrentar, tanto para salir como para ingresar en la isla, operaciones para las que siempre se requiere un permiso especial del Estado.

En el tema religioso, bajo la prédica militante del ateísmo, la sociedad se fue alejando de la tradición judeocristiana de donde provenía por su origen cultural español, esencialmente católica, factor que acaso contribuye a explicar la relajación de las costumbres sexuales, el aumento vertiginoso de la prostitución, incluida la infantil, el número de abortos y suicidios (el mayor, con mucho de América Latina) y la constante apropiación indebida o robo de los bienes del Estado por parte de la sociedad.

La educación masiva universitaria ha generado un número importante de graduados, unos 800.000, entre los que hay 65.000 médicos y millares de ingenieros, convirtiendo a Cuba en el país latinoamericano con mayor capital humano con arreglo a la población. Sin embargo, ese alto nivel educativo aumenta la frustración de la población en la medida en que las personas comprueban que la educación y el esfuerzo individual no traen aparejado un mejor nivel de vida, dado que el salario promedio de los cubanos graduados en las universidades no excede los veinticinco dólares mensuales.

Pese a la penuria general en la que viven los cubanos, sometidos al racionamiento y a las mayores carencias, el país posee un extendido sistema de salud, atendido, en general, por médicos competentes, dato que se confirma en los buenos índices sanitarios en materia de criaturas nacidas vivas, longevidad y mortandad. Lamentablemente junto a esta estructura médica hay una casi total carencia de medicinas, equipos y material, al extremo de que los pacientes muchas veces tienen que llevar sus propias sábanas y en los salones de cirugía faltan el hilo de sutura y los jabones, mientras suele escasear hasta la anestesia.

Las manifestaciones culturales, siempre muy reguladas por el Estado y regidas por el principio dictado por Castro en 1961 de que «fuera de la revolución, nada», ha cultivado con cierta intensidad (aunque sin demasiado éxito) el cine, la danza, la música y la literatura, pero inevitablemente en medio de tensiones causadas por las protestas de los espíritus independientes, como recuerdan los sonados casos de algunos de los escritores perseguidos como Heberto Padilla, Reinaldo Arenas, María Elena Cruz Varela o Raúl Rivero.

Tal vez en el deporte es donde la revolución ha cosechado sus mejores frutos. Sin embargo, junto a esa innegable verdad, está la de un Estado que se proclama dueño de la voluntad y la vida de sus atletas y no los deja salir al exterior a convertirse en profesionales y perseguir sus propios fines, lo que provoca el espectáculo grotesco de jugadores de béisbol que tienen que escapar en balsa para poder desarrollar su potencial deportivo.


El postcomunismo


Lo probable es que con la desaparición de los hermanos Castro (Fidel tiene 82 años y está muy enfermo, Raúl cumplió 77 y también circulan rumores sobre su castigado hígado) el comunismo cubano llegará a su fin. Por cuatro razones básicas:

—Porque en Cuba no hay otro heredero y las instituciones del sistema —el Partido y el Parlamento fundamentalmente— son cascarones vacíos, carentes de cualquier elemento de legitimidad que les permita transmitir la autoridad de una forma aceptable para el conjunto de la sociedad y para la propia estructura de poder.
—Porque esa estructura de poder ya no cree en el sistema, como confirman una y otra vez los desertores de alto rango o los familiares de los dirigentes que logran salir del país. Medio siglo de fracasos es un período demasiado largo para que cualquier persona medianamente inteligente pueda mantener la fe en ese desastre.
—Porque un país no puede excluirse permanentemente de la influencia de su entorno. Tras la desaparición de la URSS y la conversión de China a un capitalismo salvaje de partido único, el comunismo dejó de ser una opción viable en el mundo contemporáneo. Cuba no puede ser permanentemente la excepción marxista-leninista en una época en la que ese modelo se extinguió por su propia crueldad e incapacidad.
—Porque los cubanos saben que hay salida a la crisis. No ignoran que en el momento en que comience la transición el país va a recibir una ayuda caudalosa de Estados Unidos y del resto del primer mundo, lo que permitirá que la sociedad vea a muy corto plazo las consecuencias positivas del cambio.

Obviamente la recuperación de Cuba no será sencilla, como no lo ha sido en ninguno de los países que abandonaron el comunismo en Europa, pero la infusión de capital económico, junto al notable capital humano con que cuenta la isla aunados tras un cambio de sistema, auguran un futuro muy prometedor para los cubanos si consiguen un grado razonable de sosiego político. Cuando se llegue a ese punto, va a parecer casi inexplicable que durante cincuenta años tres generaciones de cubanos vieron cómo sus vidas se consumían al calor del error, la dictadura y la sinrazón de la revolución.