martes, 2 de diciembre de 2008

Simón Bolívar: cambures y educación

Por José Luis Coerdeiro - Tomado de http://independent.typepad.com/

La educación venezolana se ha caracterizado por no ser una educación productiva sino una educación rentista. Algo similar ocurre con la economía venezolana que vive de la renta petrolera, aunque cada día menor, en vez de producir más allá del facilismo petrolero.

En nuestro país la educación no enseña a ser empresarios sino a ser empleados. Nuestra educación sólo prepara a jóvenes intelectualmente "castrados" que viven sin utilizar su enorme potencial humano. Nuestra educación produce muchos estudiantes que se conforman con un 10 para pasar una clase y que luego son trabajadores sin sueños ni aspiraciones. Jóvenes que, desafortunadamente, no saben el enorme tesoro que llevan dentro de ellos. Niños que nunca utilizan su enorme potencial. Hay que enterrar nuestra educación actual que sólo enseña a pedir cambures. Tenemos que crear una educación moderna que enseñe a sembrar nuevas matas de cambur. Hay un viejo adagio indoamericano que dice lo mismo pero no sembrando cambures sino sembrando maíz: Si le das maíz a un hombre, éste se alimentará una vez./ Si le das mucho maíz, se alimentará varios días./ Si le enseñas a sembrar, se alimentará toda la vida. Una buena educación es la fórmula liberadora de los pueblos. Las personas realmente educadas son siempre productivas, pues quieren hacer más y más con lo que saben, y con lo que siguen aprendiendo cada día. Una persona educada no es empleada sino empresaria, emprendedora de nuevas ideas generadoras de más y mejores oportunidades. Simón Bolívar también estaba consciente de que para tener una nación realmente libre y democrática hacía falta una educación creadora, una educación fundada en el trabajo y en el saber y que haga a los hombres productivos e iguales ante la ley: Sólo la democracia, en mi concepto, es susceptible de una absoluta libertad... El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.
La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades... Renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso. He pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria: el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres: hacerlos honrados y felices.